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El nuevo método de cálculo de la tarifa regulada impide que la rebaja se traslade por completo a los usuarios. Los bajos precios traen una consecuencia negativa: el IVA a partir de marzo será del 21% para todos los usuarios de electricidad, tanto si están en el mercado regulado como en el libre.

Con la bajada de los precios de producción de la electricidad en febrero de 2024, la factura media de un hogar con la tarifa PVPC durante ese mes sería de 51,64 euros, bastante más barata que en enero (63,10 euros). La contribución de la energía eólica ha sido muy potente y hay que remontarse a octubre de 2020 (35,56 euros/MWh) para encontrar un mes con un precio medio inferior a los 40 euros/ MWh que ha marcado febrero. Sin embargo, estos bajos precios han traído otra consecuencia: el IVA retornará a su nivel habitual del 21% en marzo debido a que las reglas fiscales para paliar la crisis energética fijaban un tope de 45 €/MWh por debajo del cual se dejaría de aplicar el IVA reducido del 10%. Con este cambio, el IVA subirá al 21% para las facturas que incluyan algún día de marzo. Por tanto, puede haber usuarios que apenas noten que la electricidad ha sido más barata.

Además, el nuevo método para calcular el PVPC impide que esta bajada se traslade directamente a la factura de los hogares en el mercado regulado. La cesta de mercado de futuros, que se incorpora al precio PVPC con un peso del 25%, ha elevado el precio del PVPC un 14%, lo que se traduce en un incremento de casi 5 euros en la factura final, un 10% más de lo que hubieran pagado con el método anterior.

En el mercado libre, este cambio impositivo les penalizará sin obtener a cambio ningún beneficio ya que los contratos suelen fijar un precio fijo por kWh que se mantendrá sin cambios. Solo si los precios bajos se mantuvieran durante un tiempo, las renovaciones de contratos tenderían a ofrecer precios más económicos.

El cambio de metodología  PVPC, afectada por una reforma impuesta por la Unión Europeasí ha conseguido una tarifa más estable, pero no más barata. Durante el primer mes de su aplicación, la incorporación de productos del mercado a largo plazo (mensual, trimestral y anual) ha impedido que se note el descenso de precio en horas en las que podría haber sido «bajo». Sin embargo, en los horarios con precios más caros, ese ajuste no ha tenido un efecto negativo o no ha sido apreciable.

Las medidas emprendidas (RDL 18/2022 y RD 20/2022) para rebajar la factura energética durante 2022 y especialmente durante 2023 tienen fecha de caducidad. Desde enero de 2024 algunas de estas medidas de protección han desaparecido y otras se irán reduciendo paulatinamente a lo largo de 2024. El repunte de la factura eléctrica se va a producir próximamente.

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